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Topografía

Fotogrametría y topografía

Levantamientos topográficos con dron: ortofotografía, modelo digital del terreno y nube de puntos, con apoyo topográfico en campo.

Topógrafos trabajando con estación mientras un dron sobrevuela la zona

Un vuelo fotogramétrico no es un vuelo de fotos. Es una malla planificada con altura constante, solape controlado y puntos de apoyo medidos en el terreno, y de esa disciplina depende toda la precisión posterior.

El procedimiento tiene tres fases y ninguna se puede saltar. Primero, la planificación: se define el área, la altura de vuelo —que determina el tamaño de píxel en el terreno— y el solape entre fotogramas, longitudinal y transversal. Segundo, el apoyo: se distribuyen y se miden dianas en el terreno con equipo GNSS, o se vuela con RTK/PPK, para que el modelo quede georreferenciado y no sólo sea una maqueta bonita. Y tercero, el procesado, que genera la ortofoto, el modelo digital y la nube de puntos.

La pregunta que hay que resolver antes de volar es qué precisión se necesita. No exige lo mismo una ortofoto para un plano de situación que un levantamiento con el que se van a calcular volúmenes de tierra o replantear una obra. Ese dato define la altura de vuelo, la densidad de puntos de apoyo y el tiempo de campo, y por tanto el trabajo entero. Prometer una precisión sin conocer el uso final es una forma segura de entregar algo que no sirve.

Hay limitaciones que conviene decir de frente. La fotogrametría reconstruye lo que la cámara ve: bajo vegetación densa, el modelo del terreno pierde fiabilidad y hay que apoyarse en LiDAR o en medición convencional. Las superficies de agua y las cubiertas muy reflectantes también dan problemas, y en zonas con mucho desnivel el vuelo se planifica adaptándose al relieve para mantener el tamaño de píxel.

En Córdoba estos levantamientos se aplican a obra civil y carreteras, a canteras y graveras de la Subbética y del Guadiato, a parcelas urbanas del entorno metropolitano, a balsas y canales de riego y a yacimientos y conjuntos patrimoniales como Torreparedones o Medina Azahara, donde el modelo sirve además como documentación del estado actual.

El detalle de cada salida está en ortofoto y fotogrametría, topografía con drones y medición de volúmenes y acopios. La firma del levantamiento corresponde siempre al técnico competente del proyecto.

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