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Drones para la industria del olivar y las almazaras

Dron agrícola de pulverización preparado para una campaña de tratamiento

Córdoba es una de las grandes provincias oleícolas de España y tiene cuatro denominaciones de origen protegidas de aceite de oliva virgen extra: Baena, Priego de Córdoba, Lucena y Montoro-Adamuz. Cada una con su comarca, su relieve y sus condicionantes: campiña llana en Baena, sierra y pendiente fuerte en Priego, olivar de sierra en Montoro-Adamuz. Y detrás de todas, un tejido industrial de almazaras y cooperativas que también usa el dron, aunque para otras cosas.

Conviene separar los dos frentes, porque las técnicas y las expectativas son distintas.

En la parcela

Mapas de vigor con sensor multiespectral. El vuelo devuelve un mapa que señala zonas con comportamiento distinto dentro de la misma finca. Sirve para dirigir el muestreo, para revisar sectores de riego y para localizar áreas de vigor bajo antes de que sean evidentes desde el camino. El olivar, con su marco amplio y su suelo visible entre árboles, exige que el análisis se haga sobre la copa y no sobre el conjunto de la parcela; ese detalle de proceso es el que separa un mapa útil de un mapa de colores. Está en agricultura de precisión e índices multiespectrales.

Inventario y control de marras. Con una ortofoto de suficiente resolución se localizan los pies que faltan o que están en mal estado, se comprueba el marco real de plantación y se mide la superficie efectiva. En fincas grandes y en olivar en seto es información que a pie cuesta jornadas.

Riego. En olivar regado, un fallo en un sector se ve antes desde el aire que desde el tractor: una línea con menos vigor delimita el sector afectado y se va directamente al problema.

Daños puntuales. Tras un pedrisco, un viento fuerte o una helada, el vuelo documenta la extensión real de la zona afectada con fecha, lo que sirve como soporte objetivo en una peritación de daños. Aportamos la documentación; la valoración la firma el perito.

Tratamientos: lo que se puede decir con rigor

La aplicación con dron agrícola es técnicamente posible y en olivar de pendiente —Priego, Montoro-Adamuz, la Subbética— tiene sentido operativo donde la maquinaria terrestre no entra bien. Pero cada aplicación exige que el producto esté autorizado para aplicación aérea y que se disponga de las autorizaciones administrativas que correspondan, y siempre se coordina con el técnico agrícola de la explotación, que decide qué, cuánto y cuándo. No prescribimos tratamientos ni prometemos rendimientos. El detalle está en fumigación con drones.

En la almazara: otro trabajo distinto

Una almazara o una cooperativa es una instalación industrial, y como tal tiene necesidades que nada tienen que ver con el cultivo:

  • Inspección de cubiertas y naves. Revisar tejados, lucernarios, canalones y chimeneas sin subir a nadie ni montar plataforma. Con cámara térmica se localizan además puntos con comportamiento anómalo. Es lo que hacemos en inspección de cubiertas y fachadas.
  • Depósitos, balsas y decantación. Estado de los vasos, accesos y perímetro.
  • Autoconsumo fotovoltaico. Muchas cooperativas han instalado paneles en cubierta. La revisión termográfica localiza módulos con comportamiento anómalo sin parar la instalación.
  • Seguimiento de ampliaciones. Obra de nave, depósitos nuevos o zona de descarga, documentados mes a mes.

La precisión de siempre: entregamos imagen, medida e informe visual, no certificados ni dictámenes que requieran técnico competente.

La campaña como material audiovisual

Hay un tercer uso que las DOP y las cooperativas aprovechan cada vez más. La recolección, entre finales de otoño e invierno, es visualmente muy potente: el vareo, los remolques, la entrada a la tolva, el patio de la almazara de noche en plena campaña. Combinado con aéreo del olivar —en Baena la campiña ordenada, en Priego el olivar en pendiente sobre la sierra, en Montoro el meandro del Guadalquivir al fondo— sale material que sirve para etiqueta, catálogo, ferias y redes durante todo el año.

Rodar en campaña tiene una ventaja añadida: es cuando la instalación está viva. Grabar una almazara en julio es grabar una nave vacía. El enfoque de producción es el mismo que en vídeo corporativo para empresas.

Antes de volar en olivar

Se comprueban las zonas geográficas UAS en ENAIRE Drones, se cuenta con la autorización del titular de la finca y se localizan las líneas eléctricas, que en olivar de campiña son el obstáculo más habitual. En la zona de Montoro-Adamuz y en el norte hay que tener presentes el parque natural de la Sierra de Cardeña y Montoro y, más al oeste, las zonas de interés para la Defensa Nacional de Cerro Muriano y El Vacar.

Cuándo volar según la campaña

El olivar tiene un calendario claro y cada momento sirve para una cosa. En primavera, con la floración y el cuajado, interesa comprobar la homogeneidad de la parcela y el funcionamiento del riego cuando empieza a hacer falta. En verano, el vuelo detecta antes los síntomas de estrés hídrico y los sectores de riego que no están respondiendo. En otoño, antes de la recolección, el mapa de vigor ayuda a organizar el orden de las cuadrillas y de las máquinas. Y en invierno, con la campaña en marcha, el interés es doble: el seguimiento logístico y el material audiovisual de la almazara trabajando.

Para el trabajo cartográfico —ortofoto, inventario, medición de superficie— el mejor momento suele ser después de la poda, cuando la copa está aclarada y el suelo se ve mejor entre árboles.

Puede ver el servicio completo en drones para olivar en Córdoba. Para plantear una campaña: info@dronecordoba.es o 622 290 586.

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